primero, presentarse:
A la espalda, y con las lógicas cicatrices -¿es exagerado decir esto?-, llevo más de un cuarto de siglo de trabajo en este problemático asunto de la educación.
• Como maestro aprendiendo en centros públicos, he podido ocuparme de diversas tareas –ya se sabe, en este mundo hay de todo y siempre encuentro argumentos de insatisfacción, como a casi tod@s nos ocurre, ¿no?- (dirección colegiada, asesor de formación del profesorado, coordinador de departamentos y/o ciclos en diversos centros, algún puesto de responsabilidad relacionado con demasiadas cosas (formación del profesorado, atención a la diversidad, participación educativa…) y con el margen de actuación obvio.
• Pude seguir estudiando y terminé la licenciatura en Geografía e Historia en el año 1988, para después meterme de lleno con la Pedagogía terminando el doctorado en enero/1996).
• Gracias a ello he trabajado algún curso como profesor-tutor en programas de doctorado, por lo que he podido sentir la satisfacción de co-dirigir una tesis doctoral acerca del aprendizaje colaborativo, realizada por el buen amigo y siempre colaborador Santiago Marín García y emergente a partir de mis propuestas de investigación ('El desarrollo de actitudes en el área de Ciencias Sociales. Una propuesta de formación de profesores', que por cierto, y sin flores, obtuvo la calificación de “apto cum laude por unanimidad”) y asesorando otras; desde hace algunos años soy profesor-tutor del centro regional de la UNED (Mérida), donde me encargo de tres asignaturas de Educación Social y una de Psicopedagogía.
Y sigo sin alcanzar la utopía.
0 comentarios