Blogia
tercer ciclo de primaria

Lectura: segunda parte ()

dictador.gif

Esta es la segunda parte de la lectura propuesta hecha anteayer(del libro CUENTOS de Fernando Alonso)

El guardián de la torre (y II)

Al cabo de algún tiempo la situación se hizo insostenible. De una manera burda y ofensiva quiso trasladar a su persona aquello que todos sentían hacia la torre: como la torre dominaba todo el barrio, él miraba a los vecinos con gesto dominante; como la torre estaba coronada por un tejado negro, él cubría su cabeza con un sombrero negro en forma de pirámide; su chaqueta roja recordaba los ladrillos de la torre y el pantalón verde era una clara referencia al césped que la bordeaba.
Y, vestido así, paseaba por las calles exigiendo el saludo de todos y haciéndose llamar «Señor del Barrio y de la Torre».
Esta fue la gota que desbordó todas las paciencias. La torre y su inquilino se convirtieron en una molesta sombra que era preciso destruir. ¡ Y ellos sabían cómo hacerlo! Todos se olvidaron de la torre y de los sueños que habían puesto en ella. Por eso, el edificio comenzó a envejecer:
Las pizarras del tejado dejaron de brillar, como si los sueños infantiles se hubieran ahogado en un mar de fango; el blanco de las ventanas se descascarilló, como una nevada sucia; los ladrillos se desmoronaron y el césped cuidado que bordeaba la torre se llenó de hierbas que ahogaron hasta sus cimientos.
De esta forma, la torre alta se convirtió en un montón de escombros. Y cuando el dintel de la última puerta se vino abajo, el guardián traspasó aquella cortina de polvo con su traje hecho jirones, con la ruina que había sembrado bordada en la piel, en toda su figura.
El destructor de los sueños de todo el barrio se perdió a lo lejos. Y todos los vecinos contemplaron su marcha, como la de una nube que hubiera empañado el sol de verano.
Aquella misma mañana comenzó la obra de reconstrucción. Todos se pusieron a la faena con el mismo impulso, con la misma ilusión de la vez anterior; pero ahora con más prudencia.
Y no fue una torre lo que construyeron, sino un edificio de una sola planta.
De esta forma, ninguna persona podría mirar desde arriba a nadie.
Un edificio de una sola planta, lleno de ventanas, en donde el sol entrara para todas al mismo tiempo, con el mismo calor. Una sola planta, amplia, en donde todos pudieran sentarse para conversar, para plantear y resolver juntos todos los problemas que el barrio debía solucionar.
Y, cuando colocaron el tejado, las viejas pizarras escolares, sin necesidad de frotar, sin necesidad de limpiarlas, se echaron a brillar y lucieron al sol con más brillo que nunca.
Y, desde el punto más extremo de la ciudad, se veía el reflejo de aquella luz, mucho más intenso que antes, con la alta estatura de la torre.

fecha: 14/05/2005. tema: Tercer ciclo EP. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200505141

0 comentarios