otra fábula... ¡y pensando, pensando...!
Una cabra y un asno comían al mismo tiempo en el establo.
La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:
La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:
-Entre la noria y la carga, tu vida sí que es un tormento inacabable. Finge un ataque y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.
Hizo caso el asno del consejo, y dejándose caer se lastimó todo el cuerpo.
Viéndolo el amo, llamó al veterinario y le pidió un remedio para el pobre. Prescribió el curandero que necesitaba una infusión con el pulmón de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor.
Para ello sería necesario degollar a la cabra y así curar al asno.
En todo plan malintencionado, la víctima principal siempre es su propio creador
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