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tercer ciclo de primaria

6º A - Repaso de Lenguaje

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En la página http://www.aplicaciones.info/ortogra2/ortogra.htm podéis encontrar muchos ejercicios de ortografía, por ejemplo los dos que siguen:

1.- COMPLETA CON LAS LETRAS QUE FALTAN:
-¡Venid aquí, _ribones -decía-, que _oy a daros lo que os merecéis!
Pero las piedras siguieron _oviendo cada vez con más fuerza, y don Quijote s_lo salvó la cabeza gracias a que el _entero salió por la puerta gritando:
-¡De_en de tirar piedras! ¿No ven que este hombre no sabe lo que _ace?
-¡Juro por la fermosa Dulcinea del To_oso que castigaré esta ofensa! -clama_a don Quijote.
Cuando el ventero logr_ por fin apaciguar a los que tira_an las piedras, salió a toda pr_sa al patio y le dijo a don Quijote:
-Ya _abéis velado bastante las armas. Arrodillaos, que voy _a armaros caballero. Entonces sac_ el libro en el que anotaba los g_stos de sus clientes y, mientras _acía como que leía una oración, golpeó a don Quijote con la espada en la nuca y los _ombros, tal y como se hacía en los libros de caballer_as.
-Yo os no_bro caballero -proclamó.
La ceremonia _era un puro disparate, pero don Quijote no cabía en s_ de gozo.
Abrazó al ventero con entusiasmo y le di_o:
-Abridme las puertas del casti_o, porque de_o partir cuanto antes a a_udar a las viudas y a los huérfanos.
-Primero tendr_is que pagarme la cena y la paja de _uestro caballo -respondió el ventero.
-¿Pagaros? -¿Es que no llev_is dinero?
-Ni blanca, porque nunca _e leído que los caballeros andantes lle_en dinero encima.

2.- Escribe sobre el guión una de estas letras: b, v, w

Ejemplo: ha_lar, escribe hablar

a_ecedario, _isita, al_aricoque, ar_usto, a_anzar, a_estruz, _arba, _ino, a_ión,

_anco, _iejo, a_rir, ad_ertir, afirmati_o, ama_le, cue_a, su_ir, o_struir, atre_er,

_andido, ad_erbio, a_rigo, afecti_o, agrada_le, _illano, _ulto, sa_er, ama_ilidad,

carní_oro, medita_undo, ad_ersario, a_rir, afirmati_o, su_ir, _illanía,

_uque, ca_er, esta_ilidad, graní_oro, nausea_undo,

tema: Tercer ciclo EP. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200505112

vídeos (6º A)

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Si marcáis este enlace conociendo mundo: vídeos, imágenes, personas... podéis ver vídeos de costumbres, animales, y cosas de otras partes del mundo, que nos puede interesar conocer, además de otras muchas cosas.
Ya iremos comentándolos en clase.
Mientras tanto, ¡a disfrutar!

¡Ah!, la imagen de arriba es de una montaña de Nepal.
¡A ver si os informáis de algo de ese país y lo localizáis en un mapa!

tema: Tercer ciclo EP. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200505094

Si sólo vemos una parte, no podemos tener certeza

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Una vez llegó un elefante a una ciudad poblada por ciegos. En esa ciudad se ignoraba qué y cómo era ese extraño y enorme animal, así que decidieron llamar a los más eruditos entre ellos para que elevaran un dictamen. El primero se acercó al animal y palpó concienzudamente sus patas. Al rato sentenció:
-Amigos, no hay duda. Un elefante es como una columna.

El segundo de ellos también se acercó al paquidermo y tocó a fondo sus orejas.
-Temo comunicaros que mi colega se ha equivocado. Un elefante es un gran abanico doble -dijo el segundo.
El tercero, en cambio, centró su inspección en la trompa.
-Debo decir -proclamó- que mis dos colegas han errado en su apreciación. Es evidente que un elefante es como una gruesa soga.

De este modo cada erudito captó su propio grupo de defensores y detractores, iniciándose una polémica que hizo que llegaran a las manos.
En esto llegó al pueblo un hombre que veía perfectamente, y ante aquella confusión preguntó el motivo de la disputa.
Desordenadamente, cada grupo volvió a defender su opinión sobre lo que en verdad era un elefante.
Oídos a todos, el hombre que veía trató de sacarles de su error explicando que cada erudito sólo había percibido una parte del elefante, por lo que les describió cómo era en realidad el animal.

Pero los ciegos creyeron que aquel hombre estaba loco. Lo expulsaron de su poblado, y continuaron por los siglos debatiendo entre ellos sobre lo que creían debía ser un elefante.

(6º Ba) ¡A pensar, comentar y concluir!

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Empuja la vaquita
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.
Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?
El señor calmadamente respondió: “Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo”.
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: “Búsque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco”.
El joven, espantado, le cuestionó al maestro sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden.
Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.
Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un automóvil en el garaje de una impactante casa y algunos niños jugando en el jardín.
El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allí, fue recibido por un señor muy simpático, el joven pregunto por la familia que vivía allí hace unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.
Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hace algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al dueño de la vaquita: ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?
El señor entusiasmado le respondió: “Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora”.
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra sobrevivencia, la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y HACE QUE EL MUNDO SE REDUZCA A LO QUE LA VAQUITA NOS PRODUCE.

¡A ver quién lo soluciona...!

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La fe ciega que los antiguos egipcios, griegos y romanos depositaban en los oráculos de sus dioses puede apreciarse cuando advertimos que, desde la declaración de una guerra hasta la venta de una vaca, no se llevaba a cabo ninguna transacción sin el consejo y la aprobación de los oráculos.

Dos pobres campesinos que desean saber si el gran Júpiter sonreiría de manera auspiciosa ante la compra de un cordero y una oveja consultan con el oráculo y este les obliga a situarse frente al espejo sagrado y les contesta:

"¡Se reproducirán, hasta que los corderos multiplicados por las ovejas den un producto que, reflejado en el sagrado espejo, muestre el número del rebaño completo!".

¿Cuantas ovejas y corderos llegarán a poseer los campesinos?

a mal tiempo...

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-Todo tiempo pasado fue anterior.
-El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones.
-El dinero no hace la felicidad, ¡hace falta!
-Toda cuestión tiene dos puntos de vista: el equivocado y el nuestro.
-Hay un mundo mejor, pero… ¡es carísimo!

¡a pensar!

DECIR QUE NO

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no,
decir no quiero.

Ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza,
sentir que otros,
los peores,
entran a saco por tu sueño.

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero.

No obstante,
cómo desalienta
verte bajar de tu esperanza,
saberte lejos de ti mismo.

Oirte,
primero despacito,
decir que sí,
decir sí quiero,
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado
y ver que un día,
pobre diablo,
ya para siempre pordiosero,
poquito a poco,
abres la mano
y nunca más
puedes
cerrarla.

(Mario Benedetti)

en educación: una frase

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La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino la de corazón a corazón
(Howard G. Hendricks)

fecha: 08/04/2005. tema: . enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504081

dos estilos

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dos soñadores
dos utópicos

fecha: 23/04/2005. tema: humor. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504231

¡sin tregua!

Si en la lid el destino te derriba,
Si todo tu camino es cuesta arriba
Si tu sonrisa es ansia insatisfecha,
Si la faena es mucha y vil cosecha;
Si a tu caudal se contraponen diques,
Date un respiro... pero ¡no claudiques!

(Rudyard Kipling)

fecha: 04/04/2005. tema: . enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504041

la escuela según el diablo (leído en algún sitio)

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Traía una idea en la cabeza y trataba de convencer a la gente.
Su idea era hacer una escuela pero… ¿Cómo sería esa escuela?
Entonces se le ocurrió preguntar a las madres de los niños cómo se comportaban sus hijos y ellas empezaron a contestar con gran entusiasmo…

¡Los niños aman la naturaleza!
¡Ah… entonces los meteremos en cuartos cerrados en donde no vean ni siquiera el árbol de la esquina…!
¡Les gusta comprobar que la actividad sirve para algo!
Entonces haremos de tal manera las cosas que su actividad no tenga ningún objeto - dijo el diablo.
¡Ah….! - dijo otra señora - Les gusta moverse, brincar, saltar, correr…
Pues los obligaremos a estar sentados y quietos….
¡Les gusta manejar objetos, servirse de las manos! - comentó una más.
Pues que sólo manejen ideas, únicamente ideas… ¡Que no ocupen las manos!
¡Les gusta razonar!
Pues que memoricen…!
¡Les gusta hablar!
Que guarden silencio, ¡Prohibido hablar!
¡Les gusta investigar la ciencia! - dijo alguien por ahí.
Hay que dársela hecha.
¡Ah! Y sobre todo ¡reír!
¡Perfecto!… Entonces inventaremos los castigos.

Y así se formó la escuela, de esta manera fue como los niños aprendieron lo que jamás habrían aprendido…
aprendieron a…

¡DISIMULAR y MENTIR!

fecha: 02/04/2005. tema: escritos propios y ajenos. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504023

un artículo de opinión

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LA ESCUELA Y LOS CUIDADOS PALIATIVOS
Los síntomas de que la escuela, la educación, está atravesando una importante crisis saltan a la vista. Todo el mundo opina y propone soluciones. Pero el asunto es más de fondo que de coyuntura. Resulta que la actividad educativa comparte límites con la política, la economía, la cultura, por lo que podemos acordar que hay diversos y variados posibles factores donde buscar el foco de contagio. Por citar, señalaremos algunos, intentando encontrar y aplicar el oportuno tratamiento.
La ideología, que como fundamento de la democracia hay que inculcarla, hay que transmitirla porque se cree en ella. Pero hay que reconocer que resulta un trabajo estéril enseñar algo cuando se conoce su escaso poder transformador. Así, no tiene sentido plantearse una educación no competitiva si la vida, paredes afuera es pura competición, donde la premisa no es precisamente el juego limpio.
La escuela vive una contradicción constante: no es fácil llegar a una síntesis de valores compartidos por toda la comunidad. ¿Quién valoraría a una institución educativa por la formación profunda en los valores democráticos? ¿Qué interesa más, ser persona o aprobar el curso? ¿Cuántos alumnos repiten curso por insolidarídad, por faltas de respeto a las personas, por ausencia de responsabilidad en su tarea?
Otro fenómeno destacable que incide en la esfera educativa es el dinero. Las reformas de la enseñanza se concretan en dinero, los grandes discursos sobre la importancia de la enseñanza se transforman en dinero. Además de la cantidad de personas que viven de las necesidades que se crean al mundo educativo.
La burocracia. Al estamento funcionarial hay que regularlo obligándole a hacer cada año mejor su tarea. Es una exigencia social de permanente actualización. Además, a nadie satisface año tras año enseñar las mismas cosas, con los mismos métodos y ante las miradas de niños aburridos, obligados al silencio y al letargo. Se termina por creer que la enseñanza tiene que ser así: repetitiva y aburrida.
Las familias, desde las que buscan la escuela como párking idóneo donde durante varias horas sus vastagos están a salvo, hasta quienes tienen la secreta ilusión de que salgan educados como buenos ciudadanos. ¡Que sepa mucho! Sin saber para qué, pero mucho. Hay que ser el número uno. Y sí se fracasa la culpa es del sistema, del profesorado, del niño o niña que no supera el listón fijado en la media. ¿Qué media? ¿Quién fija el listón?
Pero si se espera precisamente que fracase la mitad del alumnado, si eso es lo que interesa a la sociedad para así mejor repartir beneficios, entonces el fracaso es un éxito. Otra cosa es que la escuela se convierta en motor social. Pero estamos al revés, la escuela va a remolque de la sociedad, y como tal remolque a ella se achacan los males de la sociedad y, para colmo, se le encomienda que los resuelva. Los programas, los contenidos. Cada día se amplían, surgen propuestas de nuevo cuño, nuevos pre-textos apoyados en textos y generadores de preguntas de examen. Pero no de planteamientos para la vida, para hoy, para solucionar los problemas de ahora. No se enseña para el presente, se enseña para el curso siguiente. Pero ¿qué es lo que se debe enseñar? La cultura no se hace desde la escuela, se hizo antes incluso de que ésta existiera. En realidad se pretende que se aprendan cosas que luego no van a ser necesarias en los trabajos que la sociedad oferta. Y se aprenden.
El profesorado. La cultura individualista, el librillo de cada cual, atenta contra el trabajo en equipo que demanda la educación como responsabilidad compartida. Pero las mínimas expectativas profesionales, las escasas posibilidades de promoción y mejora, se constituyen en trabas que difuminan el interés. Y la edad y el ambiente no perdonan: los comportamientos conservadores, rutinarios vienen a ser el resultado no de una ideología, sino el final de un proceso de frustración personal.
Lo único importante es dar las clases. ¿Coordinación? ¿Trabajo colaborativo? El alumno seguirá viendo la sucesión de seres con sus manías, sus ocultos miedos, sus inseguridades, a quien, hora tras hora, habrá que darle las vueltas para entretenerse un poco antes de que acabe la clase. Y hay tantas cosas que pueden ocurrir en un aula que, clase tras clase, día tras día, pueden poner en jaque la salud personal y de la institución. Sin embargo, no se pueden magnificar los conflictos. No se trata sólo de descubrir quién fue el que...
Pero en el diverso campo de fuerzas de una clase, cuando no se controla bien lo que ocurre, se utiliza como defensa el control exhaustivo, la disciplina por la disciplina. Desde la fila de entrada, ordenada, hasta el timbre como sonido ya familiar, liberador, suelen escucharse silencios que no comunican más que órdenes, crispación y crítica. ¿Por qué saldrán a la carrera hasta el patio o a la calle?
El diagnóstico ya está apuntado. Intentemos instaurar un posible tratamiento y los cuidados subsiguientes.
Son muchos los elementos de la escuela que han de cambiar. Y el cambio se hace desde una enérgica actitud de progreso. La educación no se puede abordar desde planteamientos conservadores, pues entonces no habrá manera de cambiar lo que nos disgusta de esta sociedad. Cuando la sociedad se convence de que la tarea grupal, el conocimiento y la información compartidos, es lo que demanda la sociedad del siglo XXI, la escuela da un paso atrás potenciando principios retrógrados basados en la 'autoridad' impuesta. ¿Donde quedó el principio de participación si los claustros apenas deciden y los consejos escolares se han quedado a miles de años luz de lo propugnado desde la LOGSE? No hemos avanzado apenas en los últimos dos mil años. Sí, con nuevos medios, pero con los mismos métodos. Sí, con una ventana abierta al mundo del conocimiento, pero ubicados como siempre frente al profesor, al estilo de la enseñanza pasivo-transmisiva, como si él lo supiese todo. Compartiendo información de manera jerárquica cuando podemos encontrar mucha y valiosa más allá de los pupitres. Refiriéndonos a la ideología que apuntábamos arriba, no nos podemos llevar a engaño: la escuela no es ni puede ser neutral. Debería ser decididamente beligerante, con lo que se mitigaría ese papel de convidada de piedra ante los debates acerca de su funcionamiento y repercusiones. Hacer efectiva la apertura de los centros al entorno y la entrada de éste en aquéllos, la implicación social, la verdadera participación de las familias en la escuela. No las escuelas de padres, en horarios de las 'labores' de madres, impidiendo el enriquecimiento de la comunidad que aprende. En esos sucedáneos de galería, acríticos, se dispensan recetas como churros. Y se cierran las puertas a mucha experiencia potencialmente enriquecedora. En educación, cuando hay mucha gente implicada, hay que intentar descartar las medallas individuales y/o las fotos de familia.
Sería necesario contemplar -abandonando lo que sobre, lo que se estime como inútil de los actuales contenidos, apostando por enseñar a aprender, por el aprendizaje compartido, por el enfoque humanista y vivencial de la educación-, la formación para el consumo responsable; la formación para la solidaridad imprescindible para mantener las constantes vitales de la tierra; el desarrollo de la actitud crítica que permite el afianzamiento de la autonomía moral y evita la manipulación de personas, ideas y conciencias; la formación para la comunicación, para la selección de la información necesaria y relevante; la formación para la convivencia democrática, el civismo, la no violencia, etc. Si no es así, si la escuela no sirve para conseguir estos objetivos, que pueden cambiar el mundo, mejor será acabar con ella.
Pero como nadie da lo que no tiene, también las profesoras y profesores hemos de impregnarnos de dichos supuestos para mejor ilusionar a la sociedad con nuestro trabajo. Y la ruta es la formación inicial y continua, convenientemente revisadas. De lo contrario, si falla alguna de las dosis o tomas recomendadas, la educación irá a parar y a contar sus últimos días en alguna unidad de cuidados paliativos.

fecha: 02/04/2005. tema: escritos propios y ajenos. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504022

para la familia

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Los adultos somos perezosos para el juego. No nos parece que sea una cosa que vaya con nosotros. Casi se nos antoja ridículo pasar un rato jugando. ¡Con la de cosas importantes y urgentes que tenemos que hacer!.
Pues jugar, además de ser una estupenda actividad a cualquier edad es, también, una de las mejores maneras para facilitar la relación entre padres e hijos. El juego, que nos permite descansar y disfrutar sin mayores pretensiones, nos ayuda a establecer la verdadera comunicación de persona a persona, de padre/madre a hijo/a. Aquí es donde las distancias se acortan en una transmisión sincera de ternura y afecto.
Jugar con nuestros hijos es siempre un tiempo bien aprovechado. Compartir juegos nos proporcionará satisfacciones inigualables, y ni ellos ni nosotros olvidaremos jamás esos buenos ratos.
Cuando jugamos, cuando disfrutamos todos -ellos y nosotros- de una manera libre y espontánea, compartimos complicidades, reímos, nos conocemos, nos aceptamos, se afianzan entre nosotros lazos de unión y comprensión, fuertes, cálidos y entrañables y creamos vínculos afectivos y de comunicación indestructibles.
Cuando jugamos mayores y pequeños, las jerarquías desaparecen porque todos somos iguales ante las reglas de un juego. Los niños sienten que nos acercamos más a ellos y que valoramos sus ilusiones y esfuerzos, que disfrutamos de ellos y con ellos. Se sienten, por tanto, queridos.
Jugar en familia no es sólo dedicar un rato a jugar con los niños porque se sabe que es bueno y necesario para ellos. Jugar en familia es reír en familia, es dejar de ser un poco padres y ser un poco más niños, es acalorarse, es disfrutarse. En la medida en que los adultos somos capaces de divertirnos jugando, los niños son capaces de aprender a atender, a escuchar, a compartir, a esperar... a confiar en los demás y a confiar en sí mismos, se sienten valorados.
Pero no vale “hacer ver” que se juega. Ellos nos piden sinceridad, jugar de verdad, olvidarnos por un ratito de nuestras responsabilidades y dejar salir al niño que, por suerte, todavía llevamos dentro y que nos proporciona la salud mental necesaria para ser también personas sanas y felices.
Los juegos compartidos fomentan las relaciones sociales y la comunicación, al tiempo que estimulan la satisfacción emocional y la seguridad.
Los juegos contribuyen positivamente al desarrollo de nuestros hijos, ya que además de permitir familiarizarse con posteriores “herramientas” de trabajo, pueden mejorar la atención, la discriminación visual y auditiva, potenciar el razonamientos, la reflexión y las deducciones lógicas, mejorar la rapidez de respuesta, desarrollar la capacidad para anticiparse a consecuencias de las propias acciones, aumentar la coordinación, potenciar
la creatividad y la imaginación etc.
En cuanto a los efectos negativos, es un contenido inapropiado o un uso desmesurado lo que puede generar algunos efectos no deseables. Los que tienen una temática violenta, o un uso excesivo de esta, o los demasiado agresivos, por ejemplo, aumentan los niveles de agresividad y ansiedad, por tanto, mejor evitarlos.
Consejos para elegir un buen juguete:
1.-Partir de las necesidades y gustos de quien lo recibe y no de quien lo elige.
2.-Tener en cuenta la edad y el nivel madurativo.
3.-Regalar juguetes suficientes y variados que desarrollen funciones diferentes y sin hacer distinciones en cuanto al sexo.
4.-Valorar positivamente el hecho de que el juguete estimule la imaginación, la creatividad y el entretenimiento sano.
5.-Elegir juguetes adecuados a las características de cada persona, que fomenten aquellos aspectos -comunicación, destreza manual, atención, desarrollo emocional o educativo- más conveniente en cada caso.

fecha: 02/04/2005. tema: Tercer ciclo EP. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200504021

una antigua leyenda (Latinoamericana)

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.
En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuro un chivo expiatorio para encubrir al culpable.
El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas chances de escapar al terrible veredicto .La horca!!
El Juez también complotado cuido no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado:
- "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de El tu destino vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente Tu escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino."
Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda CULPABLE y la pobre víctima aun sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria El Juez conmino al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiro profundamente quedo en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomo uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engullo rápidamente. Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente:
- "Pero ¿qué hizo y ¿ahora ?Como vamos a saber el veredicto?" "Es muy sencillo respondió el hombre. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me trague".
Con rezongos y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.
Moraleja: Sea creativo y cuando todo parezca perdido... ¡Use la imaginación!

fecha: 31/03/2005. tema: humor. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200503311

ya lo decía Platón...

Tal vez tenga validez hoy, ¿o no?

“El padre se acostumbra a que el niño sea su semejante, y a temer a los hijos, y el hijo a ser semejante al padre y a no respetar ni temer a sus progenitores, a fin de ser efectivamente libre…
… En semejante estado el maestro teme y adula a los alumnos y los alumnos hacen caso omiso de los maestros, así como de sus preceptores; y en general los jóvenes hacen lo mismo que los adultos y rivalizan con ellos en palabras y acciones; y los mayores, para complacerlos, rebosan de jocosidad y afán de hacer bromas, imitando a los jóvenes, para no parecer antipáticos y mandones”
Platón. La República.

fecha: 12/03/2005. tema: . enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200503121

para vosotrxs (6º A)

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Un cabrero llevaba a sus cabras al aprisco. Una de ellas, al pasar por un rico pasto se detuvo, y el cabrero le lanzó una piedra, pero con tan mala suerte que le rompió un cuerno. Entonces el cabrero le suplicó a la cabra que no se lo contara al patrón, a lo que la cabra respondió:
¡Quisiera yo quedarme callada, mas no podría! ¡Bien claro está a la vista mi cuerno roto!
Nunca niegues lo que es evidente

publicado hace un par de años

Desprecio adolescente
Eduardo Verdú, El País, 08/03/2005
El adolescente se ha sentido siempre incomprendido, oprimido por una sociedad ajena que lo censuraba y lo adoctrinaba contra su voluntad. Hoy el desprecio es mutuo. Estamos ante la generación de quinceañeros más egocéntrica, maleducada, escandalosa y autodestructiva. Su actitud desordenadamente rebelde o su abulia ante el mundo provoca preocupación en sus padres, pero rechazo también en gran parte de su entorno. Los adolescentes se han transformado en una especie de tribu urbana totalmente desconectada no sólo de la generación precedente, sino de cualquier joven que supere los 25 años. Es usual encontrarlos montando follón en las últimas filas de los cines, haciendo ruidosos comentarios jocosos sobre las escenas de la pantalla, gritando o riendo con el estruendo de un humor tan privado como elemental, vacilándole a los chinos en tiendas de comestibles hasta que son expulsados con sus gigantescas bolsas de gominolas y su aliento a frutos secos.

Es cada vez más costoso sentir aprecio, envidia o, al menos, compasión por los adolescentes porque pocos pueden verse reflejados en ellos. Su versión púber no es la de ninguna de las personas que han de esquivar sus mochilas tatuadas con bic en los vagones del metro, sus desperdicios etílicos en los parques y las plazas del centro o las afueras de Madrid, sus cruces en las calles sin atender a los semáforos.

Los adolescentes no se identifican con el resto de los ciudadanos ni éstos con los adolescentes. Los quinceañeros no comprenden por qué han de volver a casa antes de las cuatro de la madrugada, ni qué hay de malo en mostrar el tanga por encima de la minifalda; sus padres tampoco entienden cuál es la causa de que sus hijos esnifen cada vez más cocaína ni comiencen a beber alcohol a los trece. Los jóvenes madrileños han triplicado el consumo de farlopa en los últimos cuatro años. Ni siquiera los familiares, las asociaciones o los institutos que estudian y velan por esta preocupante camada aciertan a entenderlos.

La falta de información o de diálogo entre padres e hijos es siempre la causa alegada para explicar el desfase de los adolescentes, pero ésta es la prole más aleccionada de la historia en asuntos de estupefacientes o sexo. Se "colocan", sin embargo, como nunca antes y a edades cada vez más tempranas. O bien, la tasa de embarazos entre chicas de catorce a diecisiete años ha venido a duplicarse en la última década.

El adolescente no muestra interés por escuchar ni dialogar. Es una actitud esquiva y desdeñosa la que le blinda frente las advertencias de las campañas antidroga o a las torpes y desafinadas charlas de sus padres sobre marihuana o sexo a la hora de cenar. Los progenitores están seriamente preocupados porque intuyen que la asincronía con estos chicos no es una simple consecuencia de la edad del pavo, sino de la ascendencia de una nueva "estirpe" cada vez más encerrada en sí misma, enrocada contra la autoridad y contra el resto de reglas ajenas a su tribu.

Como consecuencia, mientras los profesores y los padres siguen ampliando los esfuerzos por penetrar en la psicología adolescente, el resto de la sociedad procura ignorarles y responder con una actitud parecida a la indiferencia que los chavales les dedican. Quizá la única alternativa de acercamiento entre los chavales y los demás sería asumir que no tienen un problema porque fumen porros o adoren la violencia en los videojuegos, sino que son así: extraños, distintos.

Siempre es perezoso traducir un código encriptado y más si éste se muestra hostil, pero cuanto antes aprendamos a interaccionar con los adolescentes, antes seremos capaces de comprender anticipadamente su próxima juventud. Porque, probablemente, tampoco su nueva etapa biográfica responda a los cánones juveniles y sería demasiado absurdo pensar toda la vida que esta generación es patológica o sufre una incurable afección.

Acaso el conflicto lo tengamos a medias, es posible que las nuevas cohortes de muchachos formen parte de una sociedad en una tesitura cambiante y obsoleta. Al fin y al cabo, los adolescentes son el resultado más reciente de la ecuación social, el cociente último e incontestable. De momento, lo que resulta innegable es que, en el problema intergeneracional, nadie parece contar con nadie.

fecha: 10/03/2005. tema: escritos propios y ajenos. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200503104

para trabajar en 6º A

YA SABÉIS: leemos, pensamos, analizamos hechos conocidos, nos ponemos de acuerdo...

Una cabra y un asno comían al mismo tiempo en el establo.
La cabra empezó a envidiar al asno porque creía que él estaba mejor alimentado, y le dijo:
-Entre la noria y la carga, tu vida sí que es un tormento inacabable. Finge un ataque y déjate caer en un foso para que te den unas vacaciones.
Hizo caso el asno del consejo, y dejándose caer se lastimó todo el cuerpo. Viéndolo el amo, llamó al veterinario y le pidió un remedio para el pobre.
Prescribió el curandero que necesitaba una infusión con el pulmón de una cabra, pues era muy efectivo para devolver el vigor. Para ello sería necesario degollar a la cabra y así curar al asno.
En todo plan malintencionado, la víctima principal siempre es su propio creador

Un ratón se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, obedeciendo a desviadas intenciones de burla, ató la pata del ratón a su propia pata. Marcharon entonces primero por tierra para comer trigo, luego se acercaron a la orilla del pantano. La rana, dando un salto arrastró hasta el fondo al ratón, mientras que retozaba en el agua lanzando sus conocidos gritos. El desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana. Los vio un milano que por allí volaba y apresó al ratón con sus garras, arrastrando con él a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano
Toda acción que se hace con malas intenciones, siempre termina en contra del mismo que la comete

tema: Tercer ciclo EP. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200503103

¡una sonrisa!

la sonrisa del día

Grafittis:

-El amor eterno dura tres meses.
-Todo tiempo pasado fue anterior.
-Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.
-El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer se le desarrollen ambas condiciones.
-El dinero no hace la felicidad, ¡Hace falta!
-Toda cuestión tiene dos puntos de vista: El equivocado y el nuestro.
-Hay un mundo mejor, ¡Pero es carísimo!
-Los honestos son inadaptados sociales.
-Lo más parecido a la eternidad es un mes sin sueldo.
-No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.
-Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.
-La psiquiatría/psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.

fecha: 09/03/2005. tema: humor. enlace permanente: http://blogia.com/manuelgonzalez/index.php?idarticulo=200503093

un artículo con algunos años

LA EDUCACIÓN COMO NECESIDAD PÚBLICA

Resulta cada día más evidente que la sociedad que se viene configurando desde hace décadas es la sociedad de la producción. Cada día hay más cosas, más objetos, más 'útiles', pero menos necesarios. Del mismo modo, se produce hoy una cantidad ingente de información, que llega a sus destinatarios a través de las más diversas y sofisticadas vías.

Pero nada asegura que la información implique siempre conocimiento, ni tan siquiera que el conocimiento conlleve aprendizaje, ni que todo aprendizaje suponga educación. Lo adecuado sería, al parecer, que la sociedad del conocimiento fomentase la comunicación y las relaciones interpersonales.

Si el objetivo central de la vida actual es la productividad, desde esta óptica economicista la primera premisa de acción social es la competitividad. Ello determina que esta sociedad consumista y competitiva se caracterice por el acentuado infradesarrollo de unas pautas de coexistencia que pudieran resultar idóneas.

En esta línea se podría aceptar como ampliamente asumido por la mayoría de las personas implicadas en dicho ámbito, que la educación no se puede limitar a la simple transmisión de conocimientos, sino que, por el contrario, debe ayudar a construir marcos aceptables desde donde sea más gratificante la vida en sociedad, pues, no en vano, el ser humano es animal social.

Desde esta óptica, podríamos convenir que la meta de la educación habría de ser el afianzamiento de las condiciones favorables al desarrollo personal y proclives, a su vez, a la reconstrucción de un más adecuado marco de convivencia.

De hecho, la escuela y los centros educativos en general, tal como se viene asumiendo teóricamente desde hace algún tiempo, puede ofrecer posibilidades para la mejora de las condiciones sociales, para lo que parece necesario que en ellos se produzcan importantes cambios capaces de propiciar el óptimo desarrollo del contexto social. Y tal mejora debe enfocarse hacia la progresiva consolidación democrática como marco idóneo para el afianzamiento de las relaciones interpersonales.

A este respecto resulta oportuno recordar las palabras de Gª Márquez: . Es más, de acuerdo con Habermas se podría afirmar que sólo podemos progresar hacia formas de democracia real si todos y cada uno de nosotros somos capaces de entendernos más allá de nuestras ideas e intereses.

Con casi total seguridad, las líneas precedentes son asumidas, sin mayores matizaciones, por el amplio espectro ideológico y político de la sociedad actual y, resulta evidente, al menos en teoría, que la educación, como tal servicio social,
-permítase la utopía- debe estar por encima de intereses partidistas.

Pero parece meridianamente confirmado que 'del dicho al hecho va un trecho' y que en el terreno de las concreciones, la educación sigue siendo una de las más olvidadas de las necesidades sociales.

Y si no que se lo pregunten a la administración de turno que, sin mayores aspavientos, está permitiendo que las cotas de calidad educativa se mantengan en unos niveles que, a juicio de la mayoría de las bases del sistema educativo, están bajo mínimos.

Los detonantes de esta situación cabe cifrarlos no ya en la dejadez que sufre la infraestructura de muchos centros -cometido directo de los consistorios locales, en la mayoría de los casos, es justo decirlo-, sino sobre todo, en otras medidas más graves por sus repercusiones a medio/largo plazo y por generalizadas, so pretexto de las dificultades económicas coyunturales. Entre tales medidas cabe señalar como ilustrativas de lo que se afirma, entre otras, el incremento de la ratio en los distintos niveles, la disminución del número de profesoras y profesores en los centros, el aumento de sesiones de clase en el mismo margen horario (en algunos centros se ha pasado de veinticinco a veintiocho sesiones, lo que implica que las clases duren menos tiempo, por lo que los primeros perjudicados son, obviamente, los alumnos), etc.

Y en esta dinámica, el profesorado, , como se señala desde la pedagogía crítica.

De donde se podría colegir que la educación, principal instrumento de desarrollo social, se puede quedar en un tinte pasajero y superficial cuyo color dependerá del de las siglas que obtengan los favores -¿económicamente interesados?- de las mayores minorías.

Aunque no habría mayor problema pues, de hecho, la aplicación de rutinas y mecanismos acomodaticios, vienen haciendo posible que la educación, y también la enseñanza, aunque no cambie, siga funcionando, a pesar de todo y, en ocasiones, aún a pesar de las personas en ella implicadas. Pero eso sí, sirviendo a los intereses mayoritarios (¡).

Del mismo modo, no obstante, seguirán produciéndose protestas públicas de los colectivos docentes, que bajo reivindicaciones laborales, manifiestan el malestar latente por las escasas exigencias que a nivel educativo manifiesta la sociedad y por el consiguientemente alcanzado bajo nivel de autoexigencia profesional. Y aquí no ha pasado nada... Habría que convencerse de que las reformas -y las contrarreformas- en este terreno no se hacen desde arriba, sino que son los centros y el profesorado quienes

Manuel González González.
Maestro

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